Soy una golosa que adora el chocolate y los pastelillos. Y con el propósito de repartir azúcar por el mundo y endulzar los corazones, os dejo en este blog deliciosas recetas de dulces que además son sencillas de elaborar.
Por favor, no os olvidéis de leer las recomendaciones para una vida sana que aparecen más abajo.
Recordad que es fundamental llevar una alimentación sana y equilibrada, por ello no es conveniente abusar de los dulces.
Sería estupendo que enseñáramos a los niños a tener unos buenos hábitos de alimentación. Tomar dulces caseros es muy buena opción ya que siempre serán muchísimo más sanos que la bollería industrial que abusa de las grasas saturadas que son muy poco saludables. Los fabricantes emplean grasas hidrogenadas por su bajo coste y porque los productos elaborados con ellas pueden permanecer durante más tiempo en las estanterías de los supermercados, ya que éstas tardan más en enranciarse. Sin embargo las grasas hidrogenadas se comportan en el organismo como grasa saturada, la llamada "grasa mala" cuyo exceso contribuye a aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos sanguíneos.
¡Ojo! No se deje engañar, en muchas ocasiones los fabricantes se limitan a indicar entre los ingredientes el término "grasas o aceites vegetales", lo que puede confundir al comprador, pues éste relaciona este término con el aceite de oliva o girasol, ambos con propiedades beneficiosas para la salud. Lo más probable es que se hayan utilizado aceites de coco y de palma, de origen vegetal pero ricos en grasas saturadas, cuyo exceso puede perjudicar la salud cardiovascular.
Si elaboramos la repostería en casa, controlamos los ingredientes y las cantidades y por lo tanto resulta más saludable. Pero hay que tomar los dulces con mesura ya que su consumo conlleva un gran aporte calórico.
Por último, tened en cuenta, que siempre podemos sustituir los ingredientes por otros más saludables (yo misma hago esto siempre) como por ejemplo: la mantequilla por aceite de oliva, girasol o maíz; el azúcar blanco por azúcar morena, miel o melaza; la harina refinada por harina integral; el chocolate y la nata por frutas, etc.