Ingredientes:
* 350 gramos de harina
* 150 ml de agua
* 1 pizca de azúcar
* 1 pizca de sal
* 1 cucharada de aceite
* 1 sobre de levadura instantanea (tipo Vahine)
* Semillas variadas para adornarlos.
Elaboración:
1. Se añaden todos los ingredientes al agua templada en un bol, y se remueven con una cuchara de madera hasta que nos quede una bola de masa que se despegue de las paredes del recipiente. Se amasa la bola en una superficie enharinada durante unos cuantos minutos hasta que este compacta, y se coloca en un recipiente (del que habremos untado las paredes con aceite), tapada, durante media hora, en un lugar en el que no le den las corrientes de aire. La idea es que doble su tamaño.
2. Una vez que la masa ha crecido, la volvéis a amasar un poquito, y la partís en trozos (da para tres bagels). De estos trozos formáis 3 rosquillas y las dejáis que reposen unos 10 minutos (este paso se puede saltar.)
3. Antes de hornear los bagels hay que hervirlos. Si, suena raro. No, no se desintegran. Es lo que les da su textura especial, la cortecita suave y crujiente. Cogemos una cacerola y la llenamos de agua a la mitad. Fuego al máximo y cuando rompa a hervir, echamos los bagels de uno en uno, y los dejamos que esten un minuto dentro. Se sacan, y se pasan a una bandeja de horno forrada de papel de hornear. Podeis pintar la superficie de los bagels con huevo batido, o con leche, o podeis no hacerlo. Yo os recomiendo que lo hagais, porque asi las chorraditas que les pongais por encima se quedaran pegadas. Es muy frustante que las semillas de sésamo se caigan del bagel. Podéis poner sésamo blanco, negro, pipas de girasol, de calabaza, o lo que se os ocurra. Por último se hornean a 180 grados durante unos 30 minutos, o hastan que estén a nuestro gusto de dorados. Y a disfrutarlos.


